Futuro para filólogos

Los cambios en nuestra forma de entender el mundo se suceden rápidamente. Tanto filología como otras carreras universitarias parece que año tras año ven estrecharse su espacio en el mundo laboral. Los medios de comunicación nos hablan de periodistas mal pagados, de diplomados en Biblioteconomía que trabajan como recepcionistas, de licenciados en Humanidades que desempeñan labores para las que no hace falta el esfuerzo de terminar una carrera, y de filólogos que, en el mejor de los casos, se tienen que marchar a otros países para trabajar en la enseñanza de idiomas. Los medios modifican la percepción del mundo, y a este que escribe no termina de convencerle la nueva versión oficial de la realidad. Es mentira la frase tan repetida desde que empezó esta crisis: Es lo que hay. Hay otras opciones, al menos para aquellas personas que, con todo lo adquirido a través del hábito de la lectura, podría decirse que saben comunicarse mediante la palabra escrita o pronunciada.

Esas carreras, en casi todas sus variedades, se encuentran en horas bajas porque no miramos hacia arriba. La docencia ya no es la salida laboral para la mayoría, ni la edición, ni siquiera la corrección de textos. La economía elimina pasos que considera prescindibles, así que hay que encontrar el lugar del valor, crear el puesto que nos ponga en el centro de la necesidad. Ese pequeño margen existe, aunque todavía no lo hemos sabido ver tan claramente.

La cantidad de información que la red genera es tan enorme, que harían falta varias vidas para leer la Wikipedia, o para ver los vídeos que almacena Youtube, o para leer la cantidad de noticias y tablas que presentan los millares de periódicos online, o para hacer accesibles las fotografías. Y ahí esta el valor: en ahorrar tiempo y mejorar la accesibilidad de la información para los clientes. En ayudar al desarrollo de tecnologías OCR, en desechar las búsquedas con ruido. En vislumbrar las consecuencias de lo que está escrito, en interpretar entre líneas, en facilitar la lectura de datos que interesan, en la explicación de las gráficas y las tablas. En resumir párrafos y unir las partes de una historia que se cuenta aquí y allí, y todo ello con la coherencia que hace comprensible lo que se lee. Entre las competencias que se imparten en biblioteconomía están los resúmenes, tan útiles para recuperar información relevante. Y tan importante es generar ese resumen como hacerlo en los formatos adecuados, con la imagen que precisa el lector/auditorio al que va dirigido, y que se pueda enviar y reproducir según los estándares.

La Filología, pese a enseñarse a la antigua en la universidad, ofrece herramientas que deberían sernos útiles para trabajar en el siglo al que por fin, después de tantas promesas, hemos llegado. La docencia a ese nivel necesita un gran cambio, al menos en el menú de optativas y en la plantilla de profesores, para que se abra el camino de los futuros filólogos. Creo sinceramente que, con esas titulaciones, ahora malditas, habrá algunas opciones, siempre y cuando se complemente la formación con vista, y contemplando los años que vienen, no con el ojo puesto en el mes.

¿Puedes aportar algo? La zona de comentarios está abierta.

Opciones para correctores de textos

Cuando la situación económica daba la cara buena, parecía que había dinero por todas partes, sin renunciar a nada, todo brillaba y resplandecía, pero luego sobrevino la coyuntura en la que estamos, es difícil elegir bien en qué invertir, así que se hace por eliminación: lo imprescindible pende de un hilo según quién maneje la tijera y la calculadora. Todo esto ocurre en todas las empresas, que tienen unos clientes que les aprietan, otros que han desaparecido, y los que todavía conservan una situación de cierto desahogo no quieren caer en el optimismo, así que se trata de prescindir de algunos gastos.

La corrección de textos, ya sea de un librito, de una revista electrónica de viajes, de una memoria o de una web, implica un cierto encarecimiento, claro, y ahora mismo salir a ofrecer este servicio, que aparentemente no mejora nada ya que “todos en la empresa hablamos español”, quien más quien menos lo hará con cierta pericia gracias a los años de práctica, a veces de lectura, las menos de escritura, y con respecto a la escritura ocurre algo muy parecido a lo que pasa con la elegancia, o la conducción: todos sabemos conducir mejor que los demás, escribimos bien dentro de unos límites “normales” (los estándares son refugios recurrentes donde protegerse de críticas) y elegimos el mejor traje para combinar con aquellos zapatos que llevaremos a cierta reunión. Todo el que lea este párrafo, a poco que fuerce la memoria, podrá encontrar algún ejemplo en las conversaciones de su propio pasado.

Pues sumando a lo anterior que “no se necesita un corrector porque Word funciona”, que “supone un tiempo y un gasto añadido”, que “las revisiones que hace el equipo son suficientes”…, no paran de crecer las barreras que hay que superar, y para eso hay que reforzar los argumentos; ya no sirve llevar las páginas con errores de otros (me persigue el recuerdo, a pesar del paso de los años, de una portada con un titular en un cuerpo de más de treinta puntos que decía: “las ventajas de contratar a un PROFESIOANAL (sic)”), explicar que eso puede escapársele a cualquiera que maneja un teclado, que la pantalla ya llega a millones de lectores, que las erratas molestan y disminuyen la velocidad de lectura, y que la imagen de la empresa se transmite también a través de la ortografía descuidada. A la empresa ahora le interesa el servicio rápido, con un precio asequible, y sin problemas con los plazos, cada día más ajustados; esto no incluye un corrector, así que hay que seguir buscando la manera de que el cliente comprenda que hace falta corregir, o de buscar el cliente que lo entienda.

¿Cómo identificar las necesidades de un cliente y mostrarle qué le vas a aportar como corrector?  En este momento hay mucha gente que ha tenido clientes que ya no existen, que han desaparecido, y tenemos que buscar otros nuevos, y las imprentas, aunque está bien que tengan tu teléfono por si un día surge, no es muy frecuente; por mi parte, estoy en contacto con estudios de diseño, empresas de comunicación, gabinetes de prensa y una traductora. Aparte, ofrezco la corrección del texto en el archivo (en formatos .doc, .indd, .qxp, .pdf o .html), y la maquetación sobre un documento previo. Estas son mis posibilidades, pero si buscas clientes y no encuentras, puedes empezar a preguntarte por la formación complementaria que acumulas y dónde buscar las empresas que paguen por tu trabajo:

  • ¿Manejas el procesador de textos con algo más que soltura? La mayoría de los usuarios de Word apenas conocen el 20% del programa; investiga y verás que puedes ofrecer servicios añadidos que no son tan fáciles de encontrar, y que ahorrarían tiempo y dinero a quien los necesite. Por ejemplo, la programación de macros por encargo, o de plantillas personalizadas para imprimir en impresora de cartuchos, o soluciones para pequeños problemas que esos clientes no saben solucionar. Pongo el ejemplo del procesador de textos, pero se me ocurren que Office es una suite muy conocida e infrautilizada. La consultoría de Office (no solo Word, también Excel, Access y Power Point) puede ser una salida válida para muchos correctores.
  • ¿Te puedes ofrecer para elaborar resúmenes? Hace unos años leía un blog de un corrector, que no consigo encontrar, que consistía en resúmenes: en un post de no más de 500 palabras contaba, por completo, series de TV, películas, libros… Todo escrito con humor y una gran capacidad de síntesis. Resumir exige saber manejar léxico en abundancia, concentración, coherencia y mucha práctica, de modo que es mucho conocimiento específico, y por el que algunas empresas pagarían si supieran de alguien que lo hace. No olvides que hay muchos tipos de resumen: literario, documental, de prensa, de artículos de diversa índole…
  • Adaptación del español de América al español peninsular. El crecimiento económico de América del Sur junto unido a los precios en caída libre en España, está permitiendo a muchas empresas desembarcar en España. Traen materiales para presentaciones y reuniones de negocios con rasgos distintivos y palabras que, aunque se entienden, no se usan, y son posibles clientes de servicios de corrección, según la formación que tengan sus directivos.
  • La redacción es otra salida. La formación en Humanidades, Historia, Periodismo o Filología es la más habitual entre los correctores que conozco, así que para lectores/correctores puede ser una forma de trabajar, aunque no está muy bien pagada. Las redes sociales y los blogs son tu escaparate de cara a convertirte en tu propio cliente. El ejemplo de Orsai me viene a la cabeza cada día. Si no lo conoces, clic aquí.
  • ¿Conoces algún otro idioma que te permita detectar las posibles erratas o calcos de una traducción? Cuando se lee un libro traducido, se puede identificar algunas construcciones calcadas del idioma del que procede y que no son habituales en español. El traductor a veces necesita revisores para sus trabajos, y pueden ser traductores, pero también correctores.

Para terminar, quiero, primero, recomendarte que te informes para seleccionar cuidadosamente dónde acudir (hay lugares donde no merece la pena ir porque es predicar en el desierto: empresas con problemas, con despidos recientes) y, segundo, conviene concertar una cita por teléfono o por correo, para evitar viajes en balde.

Aunque hay que darse prisa, hay que darse tiempo para evaluar correctamente la situación. Y te deseo suerte, aunque tu trabajo y tus contactos importan más.

Texto corto: Twitter

Tratamos a diario con textos más breves que aquellos en los que me dejé las pestañas en la universidad. Los 140 caracteres se han convertido en sinónimo de redes sociales, de comunicación breve e instantánea, cuando realmente solo significa Twitter. Estamos deseando contar a nuestros seguidores (followers, incluso conocidos y amigos a veces) lo que nos inspira lo que esté ocurriendo en ese preciso momento en que nos ponemos a teclear, ya sea desde el teclado o desde el teléfono con conexión a internet (smartphone).

Tanto la biografía con la que te das a conocer a los demás como los mensajes (tuits) tienen que cumplir con ese límite: los que van a leernos no tienen tiempo, de modo que tendremos que dedicarlo nosotros para sintetizar lo que queremos decir, aunque no siempre es sencillo. Esto nos pasa en Twitter, cuya característica principal es la concisión que exige su máximo de caracteres (aunque hay alternativas, no es muy acertado abusar de ellas), y eso a pesar de que el español es el peor idioma para cumplir con el límite. Siempre podemos hacer uso de sinónimos, abreviaturas, signos como =, o +, o x, acortadores de URLs (yo uso bit ly); al fin y al cabo, Twitter es un canal de comunicación distinto, y con reglas diferentes de las de un examen de lengua o una carta de presentación.

Se puede establecer una tipología de mensajes:

1.- Opiniones: expresan una idea propia o un comentario de actualidad.

2.- Informativos: “Os paso este enlace a una noticia interesante”.

3.- Promoción: de productos, eventos, servicios o nuevas entradas en blog propio.

4.- Citas de personajes famosos (no olvides entrecomillar, consignar el nombre del autor, o dejar el enlace).

5.- Pedir favores a personas con muchos followers: “¿Puedes hacer RT?”

6.- Creativos: Hay muchos usuarios que escriben pequeños poemas, chistes y comentarios que nos sacan de la realidad por un momento.

Y estos tipos se pueden incluso unir en una misma intervención; las barreras no son obstáculos insalvables.

Información y opinión caben en 140 caracteres, como se puede comprobar cada día con solo entrar a la web. Para saber cómo utilizar Twitter, lo mejor es abrirse una cuenta, compartir información que juzgues valiosa y leer cómo se comportan los demás; se recomiendan enlaces de noticias, imágenes, vídeos, y según a quién se sigue se puede obtener un gran beneficio: estar al día de noticias gracias a los periodistas y medios de comunicación, conocer los tutoriales más interesantes de software, conocer las promociones de algunas marcas, ver por dónde van a ir las tendencias más novedosas en tecnología, edición, marketing, e-learning o en lo que te interese más; para mí fue y es todo un descubrimiento. Si te interesa, te propongo este libro como guía.

La utilidad de Twitter para compartir conocimiento se estudia en universidades de todo el mundo, se explota en actos de conferencias, y hasta se relaciona con revueltas sociales. Personalmente, no recomiendo a nadie que se pierda la experiencia de usar y aprender de la red social de los 140 caracteres.

Ortotipografía comparada inglés-español

Existen diferencias en el tratamiento del texto en español y el texto en inglés con las que un maquetador puede toparse. Las pocas veces que me han dado para maquetar un texto traducido del español al inglés, me he encontrado con algunas dificultades que se han resuelto mediante llamadas de teléfono a la traductora. Tener problemas me descubrió una página web: Recursos para profesionales de la comunicación. Algo escueta, pero muy recomendable.

Los principales problemas con los que me he peleado han venido por el uso de mayúsculas y minúsculas, y son:

  1. Los nombres de los países se escriben en ambos con mayúscula, pero los gentilicios (adjetivos de procedencia): en español se escriben en minúsculas, mientras que en inglés se inician con mayúscula: [inglés > English; francés > French]
  2. Títulos de libros: en inglés, además de la primera, las palabras relevantes (nombres, verbos, adverbios) también se escriben con la inicial en mayúscula. Mientras que en español sólo se escribe el primer carácter del título. Por ejemplo: The Catcher in the Rye, mientras que en español: El guardián entre el centeno.
  3. Días de la semana y meses del año: En inglés, el calendario inicia la semana en domingo (Sunday), y la primera letra siempre se escribe con mayúscula: Monday, Tuesday, Wednesday, Thursday, Friday, Saturday, January, June, July, August, September, etc. Además, en español, el calendario se inicia en lunes, y los nombres de los días se empiezan con minúsculas: lunes, martes, miércoles, jueves, sábado, domingo, enero, junio, julio, agosto, septiembre, etc.
  4. En algo en lo que sí coinciden las dos lenguas es en iniciar con mayúscula la ortografía de las fiestas: en inglés y en español, los días festivos, fechas históricas, vías urbanas, etc., la primera letra siempre es mayúscula: Jueves Santo, Fourth of July (Independence Day), Navidad, Christmas.

Conviene recordar otras diferencias importantes. Como que los signos de interrogación y exclamación, en español, abren y cierran las oraciones interrogativas y las exclamativas; el inglés no. O que el billón inglés equivale en español a mil millones (o un millardo), mientras que el billón español sería un millón de millones. (Diccionario panhispánico de dudas). Esto lo he mos visto ya muchas veces, incluso en las noticias.

Acerca de las cifras, la coma y el punto, también hay que prestar atención: según el DPD, aunque es común, no debe escribirse punto tras las unidades de millar, millones…, se prefiere la separación mediante espacios por grupos de tres, contando de derecha a izquierda; para los decimales se emplea el uso de la coma. En inglés, en cambio, la separación no debe hacerse sino con comas para los millares y con punto para los decimales, así que mucho cuidado con los puntos y las comas.

Espero haber servido de ayuda. Próximamente intentaré ampliar la entrada y añadir la comparación con el francés.

Palabras 2.0: Storytelling

Me muevo a través de diferentes webs, y en muchas llevan ya tiempo asegurando que la creatividad y la innovación serán las dos soluciones para salir adelante, que las empresas tienen que diferenciarse para encontrar su hueco. Introducen palabras nuevas en inglés, y repiten en cada post, artículo o vídeo, que no hace falta una gran inversión para atraer a los socios e inversores adecuados para nuestro negocio, que el producto que es único fracasa porque no conecta con el público, que el que se parece al mejor fracasa, porque no es el mejor, pero el que es como el mejor, pero resulta que lo supera en calidad o rebaja su precio, ese es el que triunfa. Esas palabras acompañan a una presentación limpia, diseñada en un programa que incluye espectaculares motion graphics, vídeo y sonido a modo de sala de cine, una voz desde detrás de un micrófono da pasos lentos por el escenario, frente a un auditorio repleto de variado público: desde corbatas y camisas de gemelos a peinados de desaliñado planificado con varios piercing y tatuajes, mucho iPhone, mucha tableta y mucho “trajeado” de toda la vida reconvertido en emprendedor 2.0. Casi todas las palabras se repiten, una y otra vez, buscando enganchar al que lee o al que escucha.

Algunos ponentes alaban los idiomas y las ingenierías, otros nombran el Camino de Santiago o un viaje a la India como métodos para encontrar soluciones más allá de nuestros límites habituales; finalmente llegan los que dentro de la sala proponen las humanidades como disciplinas que nos ayudarán a salir de la crisis, ensalzan los saberes filosóficos, elegir las palabras precisas de algunos periodistas y filólogos. Fuera de la sala todo eso carece de importancia, de la más escasa capacidad productiva, en favor de ingenieros fiscales o mentes informáticas. Como si de una película se tratara, todos inician la historia tras una breve presentación del protagonista, implicando al auditorio mediante preguntas del tipo de los monólogos del Club de la Comedia. El orador (speaker) hace una breve pausa, y entre el público se despiertan algunos aplausos, los primeros tímidos, luego seguros: ha tocado una cuerda sensible dentro de cada espectador con una situación del pasado, nostálgico o reciente, en la que todos se identifican en mayor o menor grado. La historia continúa hacia un final donde se abrirán las nubes, despejando en los cielos del saber, y tras los destellos del sol, una brillante moraleja. Justo al lado y en voz baja, alguien pronuncia la palabra storytelling. Es la nueva forma que quieren tener las marcas para acercarse a las personas por la vía emocional de una forma más honesta y sincera; no deja de ser un narrador, pero ahora con planes a corto, medio y largo plazo, y con un objetivo: ganar confianza. Y florecen los libros y las webs en las que lo explican con todos sus usos (storytelling político, para ventas, para coaching -otro palabro-).

Fin.

Edición colaborativa con Google Docs

La utilización de una suite ofimática tradicional para elaborar documentos, y su posterior intercambio y modificación como archivo adjunto a un e-mail entre los coautores conlleva una serie de problemas, como pueden ser la existencia de varias versiones del documento, generando incertidumbre acerca de cuáles son las últimas modificaciones e incrementando el esfuerzo necesario para la redacción y maqueta definitiva, o problemas de compatibilidad entre sistemas operativos y/o versiones de software; tiempos de espera hasta que el resto de coautores revisan el documento; riesgo de pérdida del documento por fallos humanos, de software o hardware…

Una alternativa es la edición mediante herramientas web específicamente diseñadas para el uso por parte de varios autores, como Google Docs.

Entre las numerosas ventajas de Google Docs:

  • Es gratuito.
  • La interfaz es similar a otras suites ofimáticas, por lo que no precisa entrenamiento previo.
  • Aplicaciones siempre actualizadas.
  • Compatibilidad con los formatos de archivo más comunes, como DOC, XLS, ODT, ODS, RTF, CSV, PPT, etc.
  • Accesibilidad desde cualquier equipo con conexión a Internet y un navegador estándar, sin necesidad de descarga ni dependencia de dispositivos de almacenamiento
  • No hay que preocuparse por la versión del documento, o por el sistema operativo, porque la herramienta permite que los usuarios trabajen de forma conjunta (asincrónica o sincrónica) sobre el mismo documento, guardando la última versión de forma automática.
  • Al mismo tiempo, ofrece la opción de control de cambios e historial de revisiones (Menú Archivo > Ver historial de revisión): Tenemos la posibilidad de comprobar qué ha corregido cada uno de los coeditores del documento, gracias a la barra lateral derecha y a los colores con que se representa a cada participante. Puede resultar muy útil para las sucesivas discusiones y correcciones del contenido.
  • Notificaciones de cambios: Los autores pueden elegir ser avisados de los cambios que se hacen en el documento. El correo electrónico es la opción más común: un mensaje avisa con un enlace al nuevo documento. La mayoría de las aplicaciones de GDocs a menudo soportan RSS, lo que permite a los usuarios recibir notificaciones cuando se realizan cambios.
  • Minimiza el riesgo de contagio de virus informáticos presente en el intercambio de correos electrónicos con archivos adjuntos.

En particular, como herramienta de colaboración online, tiene las siguientes ventajas:

  • Edición multiusuario en tiempo real: varios usuarios pueden ver los documentos y hacer cambios al mismo tiempo. Existen tres opciones de visibilidad:
  1. Privado. Al crear un documento, este es privado y el creador es el único que puede acceder a él y posteriormente, si así lo desea, otorgar acceso a otros usuarios. La opción de compartir se encuentra situada en la esquina superior derecha, permitiendo compartir el documento con otros usuarios, con tres niveles de acceso (Puede editar, puede ver, puede comentar) e incluso transferir la propiedad del documento.
  2. Cualquier usuario que reciba el enlace. Cualquier persona que conozca la URL exacta puede acceder al documento. No es necesario iniciar sesión para acceder al documento.
  3. Público en la web: Aparecería en las búsquedas. Incluye opciones para permitir que todos puedan comentar o que todos puedan editar.
  • Muestra a la derecha qué usuarios están editando y permite iniciar un chat.
  • Permite añadir comentarios al texto.

También hay que conocer sus limitaciones:

  • Necesidad y dependencia de la disponibilidad de conexión a internet.
  • El usuario medio no echará de menos opciones, pero el más especializado comprobará que otras suites tienen algunas de las que carece GDocs. En estos casos, se puede guardar el archivo, utilizándolo para la edición colaborativa y, una vez que se tenga el documento definitivo, pero antes de conseguir la versión final para impresión habrá que maquetarlo en una suite ofimática offline.
  • Límites en la capacidad de almacenamiento gratuito: en el caso de los documentos de texto, los 1.024.000 caracteres, independientemente del número de páginas o el tamaño de fuente. Además, los archivos de documento subidos que se conviertan al formato de Google Docs no pueden superar los 2 MB. Existen opciones de pago para incrementar la capacidad de almacenamiento que Google ofrece gratuitamente.
  • Límites en el uso compartido: Puedes compartir un documento o un archivo explícitamente con 200 lectores y editores combinados, o bien puedes cambiar la opción de visibilidad para poner el documento a disposición de cualquier usuario. Un total de 50 usuarios pueden modificar y ver una hoja de cálculo, un documento o un dibujo. Hasta 10 usuarios pueden modificar y ver una presentación o un documento en la versión antigua de Google Docs.

La aplicación de Google Docs en el ámbito laboral y educativo irá ampliando su implantación y, por consiguiente, acelerando su grado de mejora, y de eso nos aprovecharemos los usuarios, pero también las empresas.

Productividad en el texto (III): Moverse por el documento

Teclas de navegación - MAC

Teclas de navegación en un teclado Mac

Hoy quiero comenzar por la definición del problema, debido a las dudas e inexactitudes que he visto que genera la productividad. La productividad es la producción por hora trabajada, o más exactamente, el valor agregado (lo que vendo menos lo que compro) por hora trabajada. Una vez definido el alcance de la palabra, hay que saber qué hacer para incrementar la tan cacareada productividad. Hay varias formas: Tener o desarrollar un conocimiento superior al que existe de media entre los competidores (conocer formas de realizar el trabajo con al menos la misma eficacia y eficiencia y en menos tiempo), o crear herramientas nuevas que permitan reducir tiempos o errores. Otra forma es invertir en tecnología, invertir en formación: con un ordenador de hace diez años no se trabaja del mismo modo que con lo último -o lo penúltimo, que tampoco hace falta pagar un dinero que no se tiene por algo que en tres meses costará la mitad- que ha salido al mercado.

“La herramienta más poderosa para conseguir aumentos de productividad a largo plazo es la inversión de capital por empleado”, ya sea en formación o en tecnología. Por mi parte, para incrementar la productividad trabajando con textos, me parece fundamental que la persona que tiene que pelearse con el procesador de textos a diario tenga un ordenador mínimamente decente (no me vale eso de “para documentos de texto tenemos un G3 de 1999 que funciona más que de sobra”, porque eso es una tortura, no un trabajo) y unos mínimos conocimientos para moverse por el documento y hacer selecciones de caracteres, palabras líneas, párrafos, páginas o del documento completo.

Empezando por el principio: Moverse en Word
Quiero dejar claro que soy usuario de Mac, de modo que es posible que algunos atajos no funcionen igual que en Windows, pero la opción existe, aunque cambie las teclas.

A continuación, las teclas para mover el cursor en Word: por la línea, carácter por carácter, o una línea arriba, una línea abajo: esas flechas que caen bajo la mano derecha en el teclado. Por cada pulsación, un avance o retroceso. Este movimiento se puede modificar pulsando simultáneamente la tecla, lo que se llama atajos de teclado.
Alt + flecha derecha: mueve el cursor hasta el inicio de la palabra siguiente. Si has llegado al final de la línea con este atajo de teclado, sabrás volver al inicio (Prometo no repetir el procedimiento de vuelta).
Alt + flecha abajo: Inicio del párrafo siguiente.
Comando + flecha derecha: final de la línea.
Comando + flecha abajo: final del párrafo.

En el teclado, por encima de los botones de las cuatro flechas tenemos un grupo de seis teclas. En la imagen he dejado sin sombrear lo que se denomina el grupo de teclas de navegación. Las que he coloreado funcionan de la siguiente manera:
Teclas cián y magenta hacen lo mismo que el atajo de teclado [comando + flecha izquierda/derecha]
Teclas verde y amarilla: Permiten desplazar el cursor en vertical con avances indeterminados, pero aproximadamente con dos pulsaciones se pasa la página completa.
Los atajos también funcionan con estas teclas:
[Alt + inicio (cián)/ final (magenta)] nos lleva a la primera línea de la primera o última página del documento con una sola pulsación.
[Comando + avanzar (amarillo)/retroceder(verde) página] nos lleva a la primera línea de la página siguiente/anterior.

Para un movimiento menos preciso, pero más rápido, en la ventana del documento Word tenemos una barra de desplazamiento vertical (a la derecha) que nos permitirá una visión aproximada de la longitud del documento. Existen dos botones que nos trasladarán al inicio o final del documento con una sola pulsación mediante el ratón. En la base de la ventana hay otra barra de desplazamiento horizontal para moverse por la página cuando su ancho exceda el de la pantalla.

En el próximo post, trataré de explicar la selección en Word de caracteres, palabras, párrafos, documentos completos.