Opciones para correctores de textos

Cuando la situación económica daba la cara buena, parecía que había dinero por todas partes, sin renunciar a nada, todo brillaba y resplandecía, pero luego sobrevino la coyuntura en la que estamos, es difícil elegir bien en qué invertir, así que se hace por eliminación: lo imprescindible pende de un hilo según quién maneje la tijera y la calculadora. Todo esto ocurre en todas las empresas, que tienen unos clientes que les aprietan, otros que han desaparecido, y los que todavía conservan una situación de cierto desahogo no quieren caer en el optimismo, así que se trata de prescindir de algunos gastos.

La corrección de textos, ya sea de un librito, de una revista electrónica de viajes, de una memoria o de una web, implica un cierto encarecimiento, claro, y ahora mismo salir a ofrecer este servicio, que aparentemente no mejora nada ya que “todos en la empresa hablamos español”, quien más quien menos lo hará con cierta pericia gracias a los años de práctica, a veces de lectura, las menos de escritura, y con respecto a la escritura ocurre algo muy parecido a lo que pasa con la elegancia, o la conducción: todos sabemos conducir mejor que los demás, escribimos bien dentro de unos límites “normales” (los estándares son refugios recurrentes donde protegerse de críticas) y elegimos el mejor traje para combinar con aquellos zapatos que llevaremos a cierta reunión. Todo el que lea este párrafo, a poco que fuerce la memoria, podrá encontrar algún ejemplo en las conversaciones de su propio pasado.

Pues sumando a lo anterior que “no se necesita un corrector porque Word funciona”, que “supone un tiempo y un gasto añadido”, que “las revisiones que hace el equipo son suficientes”…, no paran de crecer las barreras que hay que superar, y para eso hay que reforzar los argumentos; ya no sirve llevar las páginas con errores de otros (me persigue el recuerdo, a pesar del paso de los años, de una portada con un titular en un cuerpo de más de treinta puntos que decía: “las ventajas de contratar a un PROFESIOANAL (sic)”), explicar que eso puede escapársele a cualquiera que maneja un teclado, que la pantalla ya llega a millones de lectores, que las erratas molestan y disminuyen la velocidad de lectura, y que la imagen de la empresa se transmite también a través de la ortografía descuidada. A la empresa ahora le interesa el servicio rápido, con un precio asequible, y sin problemas con los plazos, cada día más ajustados; esto no incluye un corrector, así que hay que seguir buscando la manera de que el cliente comprenda que hace falta corregir, o de buscar el cliente que lo entienda.

¿Cómo identificar las necesidades de un cliente y mostrarle qué le vas a aportar como corrector?  En este momento hay mucha gente que ha tenido clientes que ya no existen, que han desaparecido, y tenemos que buscar otros nuevos, y las imprentas, aunque está bien que tengan tu teléfono por si un día surge, no es muy frecuente; por mi parte, estoy en contacto con estudios de diseño, empresas de comunicación, gabinetes de prensa y una traductora. Aparte, ofrezco la corrección del texto en el archivo (en formatos .doc, .indd, .qxp, .pdf o .html), y la maquetación sobre un documento previo. Estas son mis posibilidades, pero si buscas clientes y no encuentras, puedes empezar a preguntarte por la formación complementaria que acumulas y dónde buscar las empresas que paguen por tu trabajo:

  • ¿Manejas el procesador de textos con algo más que soltura? La mayoría de los usuarios de Word apenas conocen el 20% del programa; investiga y verás que puedes ofrecer servicios añadidos que no son tan fáciles de encontrar, y que ahorrarían tiempo y dinero a quien los necesite. Por ejemplo, la programación de macros por encargo, o de plantillas personalizadas para imprimir en impresora de cartuchos, o soluciones para pequeños problemas que esos clientes no saben solucionar. Pongo el ejemplo del procesador de textos, pero se me ocurren que Office es una suite muy conocida e infrautilizada. La consultoría de Office (no solo Word, también Excel, Access y Power Point) puede ser una salida válida para muchos correctores.
  • ¿Te puedes ofrecer para elaborar resúmenes? Hace unos años leía un blog de un corrector, que no consigo encontrar, que consistía en resúmenes: en un post de no más de 500 palabras contaba, por completo, series de TV, películas, libros… Todo escrito con humor y una gran capacidad de síntesis. Resumir exige saber manejar léxico en abundancia, concentración, coherencia y mucha práctica, de modo que es mucho conocimiento específico, y por el que algunas empresas pagarían si supieran de alguien que lo hace. No olvides que hay muchos tipos de resumen: literario, documental, de prensa, de artículos de diversa índole…
  • Adaptación del español de América al español peninsular. El crecimiento económico de América del Sur junto unido a los precios en caída libre en España, está permitiendo a muchas empresas desembarcar en España. Traen materiales para presentaciones y reuniones de negocios con rasgos distintivos y palabras que, aunque se entienden, no se usan, y son posibles clientes de servicios de corrección, según la formación que tengan sus directivos.
  • La redacción es otra salida. La formación en Humanidades, Historia, Periodismo o Filología es la más habitual entre los correctores que conozco, así que para lectores/correctores puede ser una forma de trabajar, aunque no está muy bien pagada. Las redes sociales y los blogs son tu escaparate de cara a convertirte en tu propio cliente. El ejemplo de Orsai me viene a la cabeza cada día. Si no lo conoces, clic aquí.
  • ¿Conoces algún otro idioma que te permita detectar las posibles erratas o calcos de una traducción? Cuando se lee un libro traducido, se puede identificar algunas construcciones calcadas del idioma del que procede y que no son habituales en español. El traductor a veces necesita revisores para sus trabajos, y pueden ser traductores, pero también correctores.

Para terminar, quiero, primero, recomendarte que te informes para seleccionar cuidadosamente dónde acudir (hay lugares donde no merece la pena ir porque es predicar en el desierto: empresas con problemas, con despidos recientes) y, segundo, conviene concertar una cita por teléfono o por correo, para evitar viajes en balde.

Aunque hay que darse prisa, hay que darse tiempo para evaluar correctamente la situación. Y te deseo suerte, aunque tu trabajo y tus contactos importan más.

Palabras 2.0: Storytelling

Me muevo a través de diferentes webs, y en muchas llevan ya tiempo asegurando que la creatividad y la innovación serán las dos soluciones para salir adelante, que las empresas tienen que diferenciarse para encontrar su hueco. Introducen palabras nuevas en inglés, y repiten en cada post, artículo o vídeo, que no hace falta una gran inversión para atraer a los socios e inversores adecuados para nuestro negocio, que el producto que es único fracasa porque no conecta con el público, que el que se parece al mejor fracasa, porque no es el mejor, pero el que es como el mejor, pero resulta que lo supera en calidad o rebaja su precio, ese es el que triunfa. Esas palabras acompañan a una presentación limpia, diseñada en un programa que incluye espectaculares motion graphics, vídeo y sonido a modo de sala de cine, una voz desde detrás de un micrófono da pasos lentos por el escenario, frente a un auditorio repleto de variado público: desde corbatas y camisas de gemelos a peinados de desaliñado planificado con varios piercing y tatuajes, mucho iPhone, mucha tableta y mucho “trajeado” de toda la vida reconvertido en emprendedor 2.0. Casi todas las palabras se repiten, una y otra vez, buscando enganchar al que lee o al que escucha.

Algunos ponentes alaban los idiomas y las ingenierías, otros nombran el Camino de Santiago o un viaje a la India como métodos para encontrar soluciones más allá de nuestros límites habituales; finalmente llegan los que dentro de la sala proponen las humanidades como disciplinas que nos ayudarán a salir de la crisis, ensalzan los saberes filosóficos, elegir las palabras precisas de algunos periodistas y filólogos. Fuera de la sala todo eso carece de importancia, de la más escasa capacidad productiva, en favor de ingenieros fiscales o mentes informáticas. Como si de una película se tratara, todos inician la historia tras una breve presentación del protagonista, implicando al auditorio mediante preguntas del tipo de los monólogos del Club de la Comedia. El orador (speaker) hace una breve pausa, y entre el público se despiertan algunos aplausos, los primeros tímidos, luego seguros: ha tocado una cuerda sensible dentro de cada espectador con una situación del pasado, nostálgico o reciente, en la que todos se identifican en mayor o menor grado. La historia continúa hacia un final donde se abrirán las nubes, despejando en los cielos del saber, y tras los destellos del sol, una brillante moraleja. Justo al lado y en voz baja, alguien pronuncia la palabra storytelling. Es la nueva forma que quieren tener las marcas para acercarse a las personas por la vía emocional de una forma más honesta y sincera; no deja de ser un narrador, pero ahora con planes a corto, medio y largo plazo, y con un objetivo: ganar confianza. Y florecen los libros y las webs en las que lo explican con todos sus usos (storytelling político, para ventas, para coaching -otro palabro-).

Fin.

Vocabulario 2.0

Como últimamente mis clientes me dejan demasiado tiempo libre, más del que necesito, llevo algunas semanas interesándome por el e-learning -aprendizaje en línea para los fundamentalistas hispánicos- y las redes sociales, y he comprobado que mi vocabulario se enriquece con términos nuevos, referidos sobre todo a la actualidad de La Gran Red (los que me conocen saben que es mi ídolo al que adorar), que antes no había necesitado y sin los que ahora no podría pasar una semana. No pretendo ser un lexicógrafo hipertextual de términos efímeros (o_O), me basta con hacerme entender, ayudar a los que lo necesitan. Presento a continuación dichos términos, sin ningún orden más allá del alfabético, a ver si a quienes lo lean les suena, los conocen o tachan la opción C (ni lo primero ni lo segundo). Espero que te sirva al menos para no perder el tiempo.

 HUELLA DIGITAL: Además de un sistema de seguridad, la huella digital se refiere a las marcas que deja nuestra actividad dentro y fuera de la red, los sitios que quedan almacenados en el GPS o las últimas llamadas de tu móvil están fuera de internet, pero también son huella digital; una vez conectados, nuestro rastro se puede seguir en cómo y dónde nos encuentra Google, qué dicen de nosotros nuestros comentarios en las redes sociales, si tu nombre aparece en una lista de funcionarios o en un atraco a un estanco… Es muy complicado que no haya información sobre nosotros en La Gran Red, ya que más de la mitad de nuestros datos los cedemos de forma involuntaria. Ahora, si buscas un empleo, hay que hacer lo mismo que antes (vestirse adecuadamente, cuidar la expresión, no ser exagerado en los gestos) y además cuidar la huella que deja tu paso por internet. Los departamentos de RRHH (recursos humanos) se fijan en tu reputación, la que les muestra tu huella.

INFOXICACIÓN: La nube de tags no te deja ver la ciudad, y hay que distinguir lo relevante y útil de lo que sólo genera confusión, del desorden y de lo irrelevante. La propuesta de Alfons Cornella es diseñar instrumentos para reducir el ruido informacional que recibimos, y aumentar la productividad del tiempo de atención de que disponemos. En este sentido el microblogging toma forma, porque comunica eficientemente, con poco material, ofrece información relevante, elimina ruido, combina texto e imágenes, permite incluir vídeo o música para atraer al lector. Si quieres leer más, aquí pego el enlace.

INTERFAZ: Aspecto que muestra la pantalla del dispositivo para comunicarse con humanos. Existe una profesión -dicen algunos que es de alta demanda- que es la del diseñador de experiencia de usuario, y el que ocupa ese puesto se dedica a poner en juego la mejor imagen para un programa de cara al usuario. Por ejemplo, Photoshop distribuye sus herramientas agrupadas en paletas que se pueden repartir por el monitor, los iconos son sencillos y no varían en su esencia de una versión a otra. El diseñador UX (UserXperience) toma las decisiones acerca de cuál es la mejor forma de presentar el programa, no sólo que sea bonito, sino también útil y sencillo. Uno de los logros de estos profesionales que todos conocemos es el de que los cajeros devuelvan primero la tarjeta (para que no la olvides una vez que hayas recogido el dinero que te ha llevado hasta allí).

KNOWMAD: El trabajador de la innovación, porque no le queda otro remedio si quiere trabajar. Tiene algo bueno (el humano puede adaptarse, y muy mal estará el que no sea capaz) y algo malo (aunque te canses de hacer cursos, no hay nada que sepas hacer que otro, a unos kilómetros de distancia, en inglés y en unos segundos, no me vaya a solucionar por menos dinero). El punto medio lo podemos encontrar en que nuestras circunstancias de vida nos obligan a aprender cada día algo más. El enlace recomendado incluye un libro gratuito esta vez: Aprendizaje invisible. Aquí tienes el post.

NATIVO DIGITAL: Esta nueva etiqueta para humanos resulta muy difusa: la edad no te hace nativo digital, ni haber estado delante de Tuenti o Facebook durante un año dedicando a tus amigos información inconexa y sin sentido, ni saber encontrar los mejores vídeos porno o la mejor oferta para un móvil. Se trata de individuos multitarea, con problemas para centrar la atención, acostumbrados a manejarse con la tecnología, atentos a lo nuevo que viene o ha de venir, y capaces de extraer soluciones para problemas que están por venir, o que ya han llegado. En la primera parte de este pdf que enlazo se puede leer más sobre esta nueva etiqueta, si te interesa.

En el próximo día sin trabajo publicaré otras como storytelling, metadatos, taxonomía o microblogging. El aprendizaje en línea permite una adaptación en cuanto a horarios y conocimientos que ojalá hubiéramos tenido hace años: ahora seríamos muchos más alumnos con una formación más eficaz (si nuestros guías por la nube de tags se hubieran formado para trabajar como tal).

Papel y píxel /2 – No todo es tan bonito en los Tag

Para continuar con la aplicación Microsoft Tag, quiero completar la información que quedó muy corta en la entrada anterior.

Los smartphones son una parte importante de la vida de sus propietarios, les mantienen conectados a la red y los convierten en clientes potencialmente, con la facilidad de no tener que teclear ninguna dirección, ni abrir buscador alguno. Una vez impreso, o en la pantalla del ordenador, el código Tag se escanea y la pantalla del teléfono se muestra la experiencia elegida.

La aplicación Microsoft Tag ofrece crear, distribuir o escanear GRATIS una gama de tecnologías que va del reconocimiento de los códigos QR o códigos de barras Tag, a lo útimo en comunicación móvil: Near Field Communication (NFC). Dependiendo de la opción, puedes crear una campaña completa, poner una frase o un número de teléfono, enlazar una aplicación, una web o un vídeo. Es un gran método de ampliación de la información, de ofrecer valor añadido al cliente, de atraerlo en definitiva hasta el producto.

Hasta aquí, todo es muy positivo, pero sigo leyendo y entonces encuentro algo que no me gusta en absoluto: los códigos Tag permiten asignar a cada dispositivo un número ID; a este punto le veo ventaja para las marcas, pero a una buena parte de los consumidores no nos gusta ni siquiera compartir la ubicación con Google, así que lo de decir cuándo y cuántas veces vamos a un determinado sitio, o usamos un determinado servicio…, habrá que ver hasta dónde llega la efectividad de esta función. Las empresas que los usan tienen acceso a herramientas gratuitas de análisis y control de datos de efectividad, que generan estadísticas de uso por hora y lugar de escaneado. Personalmente, no es que tenga mucho que ocultar, ni muchos bienes que guardar, pero resulta que esto es como publicar en alguna parte todos mis movimientos, y creo que eso es asunto de cada uno. A lo mejor Microsoft lo ve muy bien para las empresas, y las empresas lo encuentran tan atractivo como yo, pero si el cliente, que es el que dirá si funciona o yerra, no lo usa lo suficiente por proteger su intimidad (Microsoft se interesará por saber cómo funciona su producto y por qué), supongo que este punto deberán modificarlo.

Para leer más, aquí.

8 ideas para trabajar con los códigos Tag + 1 requisito

Instrucciones para el usuario.

0.- Se crean con Visual Studio (Microsoft). Barrera para el uso, no como el código QR, que se puede crear en varios sitios LIBREMENTE, pero sigo.

1.- Hay que dejar siempre un grueso borde blanco que lo haga legible, y probar que funciona siempre antes de imprimirlo.

2.- Los consumidores pueden no saber de qué trata al ver un código Tag publicado. Incluye un texto junto al código donde quede claro cómo se accede a la información. Consigue la aplicación gratuita para leer este código en http://gettag.mobi

3.- Cuida que el contenido al que enlaza ese código esté optimizado para pantallas más pequeñas que las de un ordenador.

4.- Añade valor que permita que los usuarios quieran escanear los códigos en la mayoría de las veces que lo vean publicado.

5.- Pueden (deben) integrar el logo del anunciante.

6.- Define las metas y el público, para que la experiencia sea útil y no una pérdida de tiempo. Piensa en el espacio que debe cubrir la campaña.

7.- No lo uses en medios sin cobertura, o espacios donde el usuario no se pueda detener, como en las escaleras mecánicas, por ejemplo.

8.- Las superficies con reflejos, irregulares o curvadas deben evitarse también.

Papel y píxel /1

Microsoft Tag Logo
Dedicarse a maquetar materiales para imprimir en papel cada vez está más relacionado con pantallas. El papel supone un público amplio, pero la pantalla (del ordenador, del móvil o de la tableta) permite especificar más el público al que quieren llegar las marcas. Bastan algunos ejemplos de actuaciones de márketing para que se vea con claridad la interacción entre papel y pantalla (código de barras mediante) con beneficio para una empresa: el ya famoso ejemplo de Tesco.

Cada día se incrementa el número de teléfonos inteligentes, y con él, el de empresas que utilizan el código de barras de cualquier tipo para ampliar la información a sus clientes. Las empresas demuestran así a sus clientes que están al día, que investigan la manera mejor de presentar las soluciones a los posibles problemas, incluso antes de que aparezcan. La imagen asociada a los últimos avances tecnológicos da a los negocios, sean del tamaño que sean, muchos puntos positivos, porque a los que no son como ellos, por el contrario, los dejan anticuados.

Microsoft enumera las ventajas que ofrece el uso de su aplicación para empresas y sus clientes, en la web de Tag. Seguiré investigando a ver cómo se generan, porque parece que se escanean desde más lejos, mejor y más rapido que los QR, y prometen muchas posibilidades de personalización.

Ahora no tengo tiempo pero prometo dar una segunda parte a esta entrada.

Palabras clave

No ocurre todos los días que uno estrene nueva categoría. Hoy abro “usabilidad”, un tema que me parece muy interesante para los que nos movemos a diario por internet, que cada día somos más.

Desde que inicié el blog me he preocupado por las estadísticas de visitas; me parece muy importante saber cuántos y por qué siguen el blog, para así ajustar mejor temática y contenido de los posts, y he visto que hay algunas entradas que reciben visitas, otras que apenas sí tienen y otras no han recibido NI UN SOLO CLIC. Para no desanimarme con estos artículos (son varios los que no han recibido NI UN SOLO CLIC) he buscado una solución, y es que es posible que me fallara el concepto de usabilidad: a pesar de prestarle atención al contenido, a la redacción, no he ajustado bien las palabras clave ni las categorías que WordPress ofrece para encontrar, entre todos los que hay, este blog en los buscadores, así que ahí puede estar una de las causas que expliquen la ausencia de lectores en esos posts.

Cuando se redacta la nueva entrada, a la derecha aparecen las opciones que permitirán la aparición de los posts en las búsquedas. Elige las palabras que engloben correctamente los asuntos sobre los que tratan tus posts. Lleva un tiempo, pero mejorará el índice de visitas de tu blog, lo que hará que escribas más y con más atención, y así podrás fidelizar a tus lectores con más seguridad. Al fin y al cabo, el blog tiene sentido por los que lo leen; por eso hay que evitar que tengas entradas SIN UN SOLO CLIC.