Futuro para filólogos

Los cambios en nuestra forma de entender el mundo se suceden rápidamente. Tanto filología como otras carreras universitarias parece que año tras año ven estrecharse su espacio en el mundo laboral. Los medios de comunicación nos hablan de periodistas mal pagados, de diplomados en Biblioteconomía que trabajan como recepcionistas, de licenciados en Humanidades que desempeñan labores para las que no hace falta el esfuerzo de terminar una carrera, y de filólogos que, en el mejor de los casos, se tienen que marchar a otros países para trabajar en la enseñanza de idiomas. Los medios modifican la percepción del mundo, y a este que escribe no termina de convencerle la nueva versión oficial de la realidad. Es mentira la frase tan repetida desde que empezó esta crisis: Es lo que hay. Hay otras opciones, al menos para aquellas personas que, con todo lo adquirido a través del hábito de la lectura, podría decirse que saben comunicarse mediante la palabra escrita o pronunciada.

Esas carreras, en casi todas sus variedades, se encuentran en horas bajas porque no miramos hacia arriba. La docencia ya no es la salida laboral para la mayoría, ni la edición, ni siquiera la corrección de textos. La economía elimina pasos que considera prescindibles, así que hay que encontrar el lugar del valor, crear el puesto que nos ponga en el centro de la necesidad. Ese pequeño margen existe, aunque todavía no lo hemos sabido ver tan claramente.

La cantidad de información que la red genera es tan enorme, que harían falta varias vidas para leer la Wikipedia, o para ver los vídeos que almacena Youtube, o para leer la cantidad de noticias y tablas que presentan los millares de periódicos online, o para hacer accesibles las fotografías. Y ahí esta el valor: en ahorrar tiempo y mejorar la accesibilidad de la información para los clientes. En ayudar al desarrollo de tecnologías OCR, en desechar las búsquedas con ruido. En vislumbrar las consecuencias de lo que está escrito, en interpretar entre líneas, en facilitar la lectura de datos que interesan, en la explicación de las gráficas y las tablas. En resumir párrafos y unir las partes de una historia que se cuenta aquí y allí, y todo ello con la coherencia que hace comprensible lo que se lee. Entre las competencias que se imparten en biblioteconomía están los resúmenes, tan útiles para recuperar información relevante. Y tan importante es generar ese resumen como hacerlo en los formatos adecuados, con la imagen que precisa el lector/auditorio al que va dirigido, y que se pueda enviar y reproducir según los estándares.

La Filología, pese a enseñarse a la antigua en la universidad, ofrece herramientas que deberían sernos útiles para trabajar en el siglo al que por fin, después de tantas promesas, hemos llegado. La docencia a ese nivel necesita un gran cambio, al menos en el menú de optativas y en la plantilla de profesores, para que se abra el camino de los futuros filólogos. Creo sinceramente que, con esas titulaciones, ahora malditas, habrá algunas opciones, siempre y cuando se complemente la formación con vista, y contemplando los años que vienen, no con el ojo puesto en el mes.

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Algunos apuntes sobre ortotipografía francesa

Tal y como me había comprometido, he estado buscando información acerca algunas de las similitudes y diferencias entre la ortotipografía francesa y la española, y me he encontrado con algunos archivos pdf de artículos de revistas universitarias, donde se explica la dificultad del traductor para moverse entre la morfosintaxis, el léxico y la edición. Las especificaciones que he podido encontrar solo en Wikipedia son demasiado numerosas como para reproducirlas o resumirlas en este espacio, pero no quiero dejar sin resaltar algunas peculiaridades, por coincidir o por distinguirse de la lengua española.

Entre español y francés no hay demasiadas diferencias, ya que la ortotipografía de nuestra lengua se conforma sobre todo a partir de las normas procedentes de Francia, pero en el trato con las mayúsculas sí hay algunas diferencias. Me parece especialmente llamativo el caso de las ligaduras (œŒ): si inicia la palabra que abre el párrafo, ambos componentes deben aparecer en mayúscula, no solo el primero.

Por otra parte, al igual que el español, los días de la semana y los meses se inician con minúscula (lundi, mardi, mercredi, janvier, février…), excepto en los casos habituales de inicio de párrafo, después de punto…

En los títulos de las obras literarias, sí se procede de un modo distinto que en español (fuente):

Solo la primera palabra se inicia por mayúscula cuando:

  1. El título no empieza por un artículo definido:
    Un long dimanche de fiançailles, Orgueil et préjugés.
  2. El título contiene un verbo:
    Le facteur n’est pas passé.

Esto se vuelve complicado cuando:

  1. El título empieza por un artículo definido: se inician en mayúsculas todas las palabras hasta que se llega a un sustantivo, es decir,
    Les Trois Mousquetaires, La Jeune Fille à la perle.
  2. El título se compone de dos sintagmas coordinados:
    Le Vieil Homme et La Mer.

Adjunto algunos enlaces que serán infinitamente más útiles que todo lo que yo pueda añadir:

Crespo, J., Marín Hernández, D., “El uso de mayúsculas en español y francés”, Analecta Malacitana electrónica, 2005, número 18. Especialmente interesante es esta tabla.

Dudas sobre mayúsculas y más.

Veloso, Isabel, “Ortotipografía comparada (francés-español)”, Thélème, Revista Complutense de Estudios Franceses, 2004, número 19, págs. 183-194.

Ortotipografía comparada inglés-español

Existen diferencias en el tratamiento del texto en español y el texto en inglés con las que un maquetador puede toparse. Las pocas veces que me han dado para maquetar un texto traducido del español al inglés, me he encontrado con algunas dificultades que se han resuelto mediante llamadas de teléfono a la traductora. Tener problemas me descubrió una página web: Recursos para profesionales de la comunicación. Algo escueta, pero muy recomendable.

Los principales problemas con los que me he peleado han venido por el uso de mayúsculas y minúsculas, y son:

  1. Los nombres de los países se escriben en ambos con mayúscula, pero los gentilicios (adjetivos de procedencia): en español se escriben en minúsculas, mientras que en inglés se inician con mayúscula: [inglés > English; francés > French]
  2. Títulos de libros: en inglés, además de la primera, las palabras relevantes (nombres, verbos, adverbios) también se escriben con la inicial en mayúscula. Mientras que en español sólo se escribe el primer carácter del título. Por ejemplo: The Catcher in the Rye, mientras que en español: El guardián entre el centeno.
  3. Días de la semana y meses del año: En inglés, el calendario inicia la semana en domingo (Sunday), y la primera letra siempre se escribe con mayúscula: Monday, Tuesday, Wednesday, Thursday, Friday, Saturday, January, June, July, August, September, etc. Además, en español, el calendario se inicia en lunes, y los nombres de los días se empiezan con minúsculas: lunes, martes, miércoles, jueves, sábado, domingo, enero, junio, julio, agosto, septiembre, etc.
  4. En algo en lo que sí coinciden las dos lenguas es en iniciar con mayúscula la ortografía de las fiestas: en inglés y en español, los días festivos, fechas históricas, vías urbanas, etc., la primera letra siempre es mayúscula: Jueves Santo, Fourth of July (Independence Day), Navidad, Christmas.

Conviene recordar otras diferencias importantes. Como que los signos de interrogación y exclamación, en español, abren y cierran las oraciones interrogativas y las exclamativas; el inglés no. O que el billón inglés equivale en español a mil millones (o un millardo), mientras que el billón español sería un millón de millones. (Diccionario panhispánico de dudas). Esto lo he mos visto ya muchas veces, incluso en las noticias.

Acerca de las cifras, la coma y el punto, también hay que prestar atención: según el DPD, aunque es común, no debe escribirse punto tras las unidades de millar, millones…, se prefiere la separación mediante espacios por grupos de tres, contando de derecha a izquierda; para los decimales se emplea el uso de la coma. En inglés, en cambio, la separación no debe hacerse sino con comas para los millares y con punto para los decimales, así que mucho cuidado con los puntos y las comas.

Espero haber servido de ayuda. Próximamente intentaré ampliar la entrada y añadir la comparación con el francés.

Edición colaborativa con Google Docs

La utilización de una suite ofimática tradicional para elaborar documentos, y su posterior intercambio y modificación como archivo adjunto a un e-mail entre los coautores conlleva una serie de problemas, como pueden ser la existencia de varias versiones del documento, generando incertidumbre acerca de cuáles son las últimas modificaciones e incrementando el esfuerzo necesario para la redacción y maqueta definitiva, o problemas de compatibilidad entre sistemas operativos y/o versiones de software; tiempos de espera hasta que el resto de coautores revisan el documento; riesgo de pérdida del documento por fallos humanos, de software o hardware…

Una alternativa es la edición mediante herramientas web específicamente diseñadas para el uso por parte de varios autores, como Google Docs.

Entre las numerosas ventajas de Google Docs:

  • Es gratuito.
  • La interfaz es similar a otras suites ofimáticas, por lo que no precisa entrenamiento previo.
  • Aplicaciones siempre actualizadas.
  • Compatibilidad con los formatos de archivo más comunes, como DOC, XLS, ODT, ODS, RTF, CSV, PPT, etc.
  • Accesibilidad desde cualquier equipo con conexión a Internet y un navegador estándar, sin necesidad de descarga ni dependencia de dispositivos de almacenamiento
  • No hay que preocuparse por la versión del documento, o por el sistema operativo, porque la herramienta permite que los usuarios trabajen de forma conjunta (asincrónica o sincrónica) sobre el mismo documento, guardando la última versión de forma automática.
  • Al mismo tiempo, ofrece la opción de control de cambios e historial de revisiones (Menú Archivo > Ver historial de revisión): Tenemos la posibilidad de comprobar qué ha corregido cada uno de los coeditores del documento, gracias a la barra lateral derecha y a los colores con que se representa a cada participante. Puede resultar muy útil para las sucesivas discusiones y correcciones del contenido.
  • Notificaciones de cambios: Los autores pueden elegir ser avisados de los cambios que se hacen en el documento. El correo electrónico es la opción más común: un mensaje avisa con un enlace al nuevo documento. La mayoría de las aplicaciones de GDocs a menudo soportan RSS, lo que permite a los usuarios recibir notificaciones cuando se realizan cambios.
  • Minimiza el riesgo de contagio de virus informáticos presente en el intercambio de correos electrónicos con archivos adjuntos.

En particular, como herramienta de colaboración online, tiene las siguientes ventajas:

  • Edición multiusuario en tiempo real: varios usuarios pueden ver los documentos y hacer cambios al mismo tiempo. Existen tres opciones de visibilidad:
  1. Privado. Al crear un documento, este es privado y el creador es el único que puede acceder a él y posteriormente, si así lo desea, otorgar acceso a otros usuarios. La opción de compartir se encuentra situada en la esquina superior derecha, permitiendo compartir el documento con otros usuarios, con tres niveles de acceso (Puede editar, puede ver, puede comentar) e incluso transferir la propiedad del documento.
  2. Cualquier usuario que reciba el enlace. Cualquier persona que conozca la URL exacta puede acceder al documento. No es necesario iniciar sesión para acceder al documento.
  3. Público en la web: Aparecería en las búsquedas. Incluye opciones para permitir que todos puedan comentar o que todos puedan editar.
  • Muestra a la derecha qué usuarios están editando y permite iniciar un chat.
  • Permite añadir comentarios al texto.

También hay que conocer sus limitaciones:

  • Necesidad y dependencia de la disponibilidad de conexión a internet.
  • El usuario medio no echará de menos opciones, pero el más especializado comprobará que otras suites tienen algunas de las que carece GDocs. En estos casos, se puede guardar el archivo, utilizándolo para la edición colaborativa y, una vez que se tenga el documento definitivo, pero antes de conseguir la versión final para impresión habrá que maquetarlo en una suite ofimática offline.
  • Límites en la capacidad de almacenamiento gratuito: en el caso de los documentos de texto, los 1.024.000 caracteres, independientemente del número de páginas o el tamaño de fuente. Además, los archivos de documento subidos que se conviertan al formato de Google Docs no pueden superar los 2 MB. Existen opciones de pago para incrementar la capacidad de almacenamiento que Google ofrece gratuitamente.
  • Límites en el uso compartido: Puedes compartir un documento o un archivo explícitamente con 200 lectores y editores combinados, o bien puedes cambiar la opción de visibilidad para poner el documento a disposición de cualquier usuario. Un total de 50 usuarios pueden modificar y ver una hoja de cálculo, un documento o un dibujo. Hasta 10 usuarios pueden modificar y ver una presentación o un documento en la versión antigua de Google Docs.

La aplicación de Google Docs en el ámbito laboral y educativo irá ampliando su implantación y, por consiguiente, acelerando su grado de mejora, y de eso nos aprovecharemos los usuarios, pero también las empresas.

Productividad en el texto (IV): seleccionar texto

Teclas de navegación

Teclas de navegación

Cuando empezamos a trabajar con Word, rápidamente aparecen las necesidades de copiar y pegar, o de borrar un par de palabras, o una línea o un párrafo, o dos páginas. Todo esto se puede hacer con mucha facilidad. Si estamos acostumbrados al uso del ratón, mejor, pero también con el teclado se puede ser muy preciso, y siempre contando con la tecla mayús-shift (↑).

Primero con el ratón:
1 clic: sitúa el cursor.
2 clic: resalta la palabra.
3 clic: selecciona el párrafo.
4 clic: vuelve a seleccionar solo la palabra.

Con el ratón puedes también hacer clic y arrastrar para seleccionar una parte extensa del texto, pero hay que tener mucho cuidado de no desplazar lo seleccionado, y de incluir únicamente lo que necesitamos. Por eso, para ser más preciso, el método que propongo es hacer clic en el inicio del texto que queremos resaltar, pulsar mayús-shift (↑) y hacer el segundo clic en el final de lo que queremos resaltar. Mientras se tiene pulsada la tecla mayús-shift (↑) se puede mover la barra de desplazamiento vertical. Si probamos, con mayús-shift pulsado y las teclas de navegación también se selecciona con precisión una línea completa (tecla fucsia) o una página (tecla amarilla). Puedes comprobarlo.

Con el atajo cmd+(A) seleccionas todo el documento (en Windows, Ctrl+(E) hace lo mismo). Y siguiendo con Windows, hay otra opción que en Mac no he encontrado, que es lo que permite hacer F8. Con esa tecla se activa el denominado modo extendido, de manera que para salir de él es necesario volver a pulsar F8. En el modo extendido, dos clics en diferentes puntos del texto hacen selección, sin más teclas ni movimientos raros. Es interesante probarlo antes de usarlo en un documento importante.

En una tabla, situar el cursor del ratón sobre la línea exterior nos permitirá resaltar la fila o columna completa deseada cuando se visualice en forma de flecha negra gruesa, al pasar por encima de la línea. La tecla tabulador (sobre el bloqueo de mayúsculas) también nos será muy útil, pues sirve para seleccionar el contenido de la celda situada en la siguiente columna.

En el próximo post, los atajos de teclado que nos ahorrarán unos minutos al día, que serán horas al mes.

La Constitución española en formato ePub

Quiero compartir algo que creo bastante útil: el archivo ePub de la Constitución española. Me alegrará que la compartas con quien pueda necesitarla, o a quien le pueda servir de algo, pero no sin citarme, o citar este blog.

POR FAVOR, NO SEAS MUY PUNTILLOSO, YA QUE ES EL PRIMER ARCHIVO QUE PREPARO PARA PUBLICACIÓN EN FORMATO EPUB, y el precio que te cuesta tampoco es para exigir.

Lo puedes releer en el ordenador, con la aplicación de Adobe Digital Editions, o en cualquier lector electrónico que admita este formato de archivo.

Se puede descargar aquí. Y si quieres dejar un comentario, te lo agradeceré. Y si ves algo que haya que corregir, házmelo saber, lo valoraré y, si tienes razón, lo enmendaré.