Accesibilidad en Word 2010

Para los que trabajamos con documentos electrónicos desde hace años, el principio es un archivo elaborado con software procesador de texto, muy habitualmente Word, y aunque luego se precise el cambio a otros formatos para su distribución, ya sea a pdf, ePub o HTML, el inicio de la difusión de la información tomará forma desde ese punto de partida. Si tenemos en cuenta que nuestra documentación llegará a personas muy diferentes, todos los que nos dedicamos al tratamiento de información en soporte electrónico deberíamos conocer unos mínimos de accesibilidad. Se habla de un documento accesible cuando este puede ser manejado de forma independiente, y es compatible con software de lectura de pantalla (como, por ejemplo, JAWS).

Para hacer documentos accesibles, no solo hay que considerar las características del usuario lector, sino también el medio en que se vayan a reproducir. Además, hay que señalar que no se trata de modificar, sino de adaptar el medio para que lo disfruten más personas, tendiendo a la generalidad. Del mismo modo que se construyen rampas donde antes solo había escaleras, o se pone un tono a los semáforos cuando abren el paso a los peatones, la vida de las personas tiene circunstancias, como las laborales, donde determinados obstáculos, se pueden suavizar. Las distintas discapacidades visuales, a la hora de tratar con documentos de texto, pueden salvarse siguiendo algunas recomendaciones similares a las que se dan para construir documentos HTML accesibles, y Microsoft Word 2010 ofrece una herramienta denominada Comprobador de accesibilidad, también disponible para archivos PowerPoint o Excel.

Guardar con un nombre semánticamente relevante

El documento precisa de un nombre para guardarlo en nuestro disco duro, y ese nombre servirá para encontrarlo más fácilmente cuando haga falta recurrir a la información que contiene. Procura no usar caracteres especiales que supongan un problema, como guiones, tildes, signos de exclamación o interrogación. Mejor si solo se emplean caracteres alfanuméricos.

Usar estilos

No me canso de repetirlo: los estilos de párrafo facilitan a los lectores de pantalla la lectura organizada del documento, y a los maquetadores nos permite que el documento mantenga una estructura muy útil de cara a la elaboración del índice (también nombrado como tabla de contenidos o TOC) en documentos largos. Ya he hablado de ello, si te interesa, en esta otra entrada.

Los títulos deben ser cortos, y sus estilos tienen que seguir el orden (Título 2 después de Título 1…).

Especificar filas de encabezado de columna en tablas

Al iniciar una tabla, en “Opciones de tabla”, se puede marcar la opción “Fila de encabezado”, lo que permitirá al lector de pantalla distinguir esa fila de las demás, y transmitir la diferencia correctamente.

Agregar texto alternativo

El texto alternativo aparece cuando se pasa el puntero por una imagen y sirve para que las personas que utilizan un lector de pantalla sepan qué muestra esa imagen, gráfico o tabla. Debemos incluir una breve descripción para el lector.

Hacemos clic con el botón derecho del ratón sobre la imagen y en el menú contextual aparecerá la opción Formato. Aparecerá un cuadro con opciones y una de ellas será “Texto alternativo”. Añadiremos una breve descripción de la imagen en los cuadros de texto “Título” y “Descripción”, y cerraremos el cuadro.

Espacios en blanco

Los lectores de pantalla leen los espacios adicionales, los párrafos vacíos. Después de oír “en blanco” varias veces, el usuario puede pensar que ha llegado al final del documento. En lugar de esos caracteres, se recomienda usa el formato (espaciado antes o después del párrafo) para crear espacios en blanco.

Sobre Word, solo me queda decir que no es un formato en sí accesible, que es un punto de partida y que hay que transformarlo. Mejor en HTML (+CSS), sobre el que hay cientos de páginas que se dedican a la accesibilidad web, con solo usar Google. Sobre pdf, me gustaría compartir algunos enlaces: Olga Carreras comparte algunos posts muy didácticos. Sobre ePub, escribiré próximamente cómo hacer de un ePub un archivo accesible para personas con discapacidad visual.

Opciones para correctores de textos

Cuando la situación económica daba la cara buena, parecía que había dinero por todas partes, sin renunciar a nada, todo brillaba y resplandecía, pero luego sobrevino la coyuntura en la que estamos, es difícil elegir bien en qué invertir, así que se hace por eliminación: lo imprescindible pende de un hilo según quién maneje la tijera y la calculadora. Todo esto ocurre en todas las empresas, que tienen unos clientes que les aprietan, otros que han desaparecido, y los que todavía conservan una situación de cierto desahogo no quieren caer en el optimismo, así que se trata de prescindir de algunos gastos.

La corrección de textos, ya sea de un librito, de una revista electrónica de viajes, de una memoria o de una web, implica un cierto encarecimiento, claro, y ahora mismo salir a ofrecer este servicio, que aparentemente no mejora nada ya que “todos en la empresa hablamos español”, quien más quien menos lo hará con cierta pericia gracias a los años de práctica, a veces de lectura, las menos de escritura, y con respecto a la escritura ocurre algo muy parecido a lo que pasa con la elegancia, o la conducción: todos sabemos conducir mejor que los demás, escribimos bien dentro de unos límites “normales” (los estándares son refugios recurrentes donde protegerse de críticas) y elegimos el mejor traje para combinar con aquellos zapatos que llevaremos a cierta reunión. Todo el que lea este párrafo, a poco que fuerce la memoria, podrá encontrar algún ejemplo en las conversaciones de su propio pasado.

Pues sumando a lo anterior que “no se necesita un corrector porque Word funciona”, que “supone un tiempo y un gasto añadido”, que “las revisiones que hace el equipo son suficientes”…, no paran de crecer las barreras que hay que superar, y para eso hay que reforzar los argumentos; ya no sirve llevar las páginas con errores de otros (me persigue el recuerdo, a pesar del paso de los años, de una portada con un titular en un cuerpo de más de treinta puntos que decía: “las ventajas de contratar a un PROFESIOANAL (sic)”), explicar que eso puede escapársele a cualquiera que maneja un teclado, que la pantalla ya llega a millones de lectores, que las erratas molestan y disminuyen la velocidad de lectura, y que la imagen de la empresa se transmite también a través de la ortografía descuidada. A la empresa ahora le interesa el servicio rápido, con un precio asequible, y sin problemas con los plazos, cada día más ajustados; esto no incluye un corrector, así que hay que seguir buscando la manera de que el cliente comprenda que hace falta corregir, o de buscar el cliente que lo entienda.

¿Cómo identificar las necesidades de un cliente y mostrarle qué le vas a aportar como corrector?  En este momento hay mucha gente que ha tenido clientes que ya no existen, que han desaparecido, y tenemos que buscar otros nuevos, y las imprentas, aunque está bien que tengan tu teléfono por si un día surge, no es muy frecuente; por mi parte, estoy en contacto con estudios de diseño, empresas de comunicación, gabinetes de prensa y una traductora. Aparte, ofrezco la corrección del texto en el archivo (en formatos .doc, .indd, .qxp, .pdf o .html), y la maquetación sobre un documento previo. Estas son mis posibilidades, pero si buscas clientes y no encuentras, puedes empezar a preguntarte por la formación complementaria que acumulas y dónde buscar las empresas que paguen por tu trabajo:

  • ¿Manejas el procesador de textos con algo más que soltura? La mayoría de los usuarios de Word apenas conocen el 20% del programa; investiga y verás que puedes ofrecer servicios añadidos que no son tan fáciles de encontrar, y que ahorrarían tiempo y dinero a quien los necesite. Por ejemplo, la programación de macros por encargo, o de plantillas personalizadas para imprimir en impresora de cartuchos, o soluciones para pequeños problemas que esos clientes no saben solucionar. Pongo el ejemplo del procesador de textos, pero se me ocurren que Office es una suite muy conocida e infrautilizada. La consultoría de Office (no solo Word, también Excel, Access y Power Point) puede ser una salida válida para muchos correctores.
  • ¿Te puedes ofrecer para elaborar resúmenes? Hace unos años leía un blog de un corrector, que no consigo encontrar, que consistía en resúmenes: en un post de no más de 500 palabras contaba, por completo, series de TV, películas, libros… Todo escrito con humor y una gran capacidad de síntesis. Resumir exige saber manejar léxico en abundancia, concentración, coherencia y mucha práctica, de modo que es mucho conocimiento específico, y por el que algunas empresas pagarían si supieran de alguien que lo hace. No olvides que hay muchos tipos de resumen: literario, documental, de prensa, de artículos de diversa índole…
  • Adaptación del español de América al español peninsular. El crecimiento económico de América del Sur junto unido a los precios en caída libre en España, está permitiendo a muchas empresas desembarcar en España. Traen materiales para presentaciones y reuniones de negocios con rasgos distintivos y palabras que, aunque se entienden, no se usan, y son posibles clientes de servicios de corrección, según la formación que tengan sus directivos.
  • La redacción es otra salida. La formación en Humanidades, Historia, Periodismo o Filología es la más habitual entre los correctores que conozco, así que para lectores/correctores puede ser una forma de trabajar, aunque no está muy bien pagada. Las redes sociales y los blogs son tu escaparate de cara a convertirte en tu propio cliente. El ejemplo de Orsai me viene a la cabeza cada día. Si no lo conoces, clic aquí.
  • ¿Conoces algún otro idioma que te permita detectar las posibles erratas o calcos de una traducción? Cuando se lee un libro traducido, se puede identificar algunas construcciones calcadas del idioma del que procede y que no son habituales en español. El traductor a veces necesita revisores para sus trabajos, y pueden ser traductores, pero también correctores.

Para terminar, quiero, primero, recomendarte que te informes para seleccionar cuidadosamente dónde acudir (hay lugares donde no merece la pena ir porque es predicar en el desierto: empresas con problemas, con despidos recientes) y, segundo, conviene concertar una cita por teléfono o por correo, para evitar viajes en balde.

Aunque hay que darse prisa, hay que darse tiempo para evaluar correctamente la situación. Y te deseo suerte, aunque tu trabajo y tus contactos importan más.

Edición colaborativa con Google Docs

La utilización de una suite ofimática tradicional para elaborar documentos, y su posterior intercambio y modificación como archivo adjunto a un e-mail entre los coautores conlleva una serie de problemas, como pueden ser la existencia de varias versiones del documento, generando incertidumbre acerca de cuáles son las últimas modificaciones e incrementando el esfuerzo necesario para la redacción y maqueta definitiva, o problemas de compatibilidad entre sistemas operativos y/o versiones de software; tiempos de espera hasta que el resto de coautores revisan el documento; riesgo de pérdida del documento por fallos humanos, de software o hardware…

Una alternativa es la edición mediante herramientas web específicamente diseñadas para el uso por parte de varios autores, como Google Docs.

Entre las numerosas ventajas de Google Docs:

  • Es gratuito.
  • La interfaz es similar a otras suites ofimáticas, por lo que no precisa entrenamiento previo.
  • Aplicaciones siempre actualizadas.
  • Compatibilidad con los formatos de archivo más comunes, como DOC, XLS, ODT, ODS, RTF, CSV, PPT, etc.
  • Accesibilidad desde cualquier equipo con conexión a Internet y un navegador estándar, sin necesidad de descarga ni dependencia de dispositivos de almacenamiento
  • No hay que preocuparse por la versión del documento, o por el sistema operativo, porque la herramienta permite que los usuarios trabajen de forma conjunta (asincrónica o sincrónica) sobre el mismo documento, guardando la última versión de forma automática.
  • Al mismo tiempo, ofrece la opción de control de cambios e historial de revisiones (Menú Archivo > Ver historial de revisión): Tenemos la posibilidad de comprobar qué ha corregido cada uno de los coeditores del documento, gracias a la barra lateral derecha y a los colores con que se representa a cada participante. Puede resultar muy útil para las sucesivas discusiones y correcciones del contenido.
  • Notificaciones de cambios: Los autores pueden elegir ser avisados de los cambios que se hacen en el documento. El correo electrónico es la opción más común: un mensaje avisa con un enlace al nuevo documento. La mayoría de las aplicaciones de GDocs a menudo soportan RSS, lo que permite a los usuarios recibir notificaciones cuando se realizan cambios.
  • Minimiza el riesgo de contagio de virus informáticos presente en el intercambio de correos electrónicos con archivos adjuntos.

En particular, como herramienta de colaboración online, tiene las siguientes ventajas:

  • Edición multiusuario en tiempo real: varios usuarios pueden ver los documentos y hacer cambios al mismo tiempo. Existen tres opciones de visibilidad:
  1. Privado. Al crear un documento, este es privado y el creador es el único que puede acceder a él y posteriormente, si así lo desea, otorgar acceso a otros usuarios. La opción de compartir se encuentra situada en la esquina superior derecha, permitiendo compartir el documento con otros usuarios, con tres niveles de acceso (Puede editar, puede ver, puede comentar) e incluso transferir la propiedad del documento.
  2. Cualquier usuario que reciba el enlace. Cualquier persona que conozca la URL exacta puede acceder al documento. No es necesario iniciar sesión para acceder al documento.
  3. Público en la web: Aparecería en las búsquedas. Incluye opciones para permitir que todos puedan comentar o que todos puedan editar.
  • Muestra a la derecha qué usuarios están editando y permite iniciar un chat.
  • Permite añadir comentarios al texto.

También hay que conocer sus limitaciones:

  • Necesidad y dependencia de la disponibilidad de conexión a internet.
  • El usuario medio no echará de menos opciones, pero el más especializado comprobará que otras suites tienen algunas de las que carece GDocs. En estos casos, se puede guardar el archivo, utilizándolo para la edición colaborativa y, una vez que se tenga el documento definitivo, pero antes de conseguir la versión final para impresión habrá que maquetarlo en una suite ofimática offline.
  • Límites en la capacidad de almacenamiento gratuito: en el caso de los documentos de texto, los 1.024.000 caracteres, independientemente del número de páginas o el tamaño de fuente. Además, los archivos de documento subidos que se conviertan al formato de Google Docs no pueden superar los 2 MB. Existen opciones de pago para incrementar la capacidad de almacenamiento que Google ofrece gratuitamente.
  • Límites en el uso compartido: Puedes compartir un documento o un archivo explícitamente con 200 lectores y editores combinados, o bien puedes cambiar la opción de visibilidad para poner el documento a disposición de cualquier usuario. Un total de 50 usuarios pueden modificar y ver una hoja de cálculo, un documento o un dibujo. Hasta 10 usuarios pueden modificar y ver una presentación o un documento en la versión antigua de Google Docs.

La aplicación de Google Docs en el ámbito laboral y educativo irá ampliando su implantación y, por consiguiente, acelerando su grado de mejora, y de eso nos aprovecharemos los usuarios, pero también las empresas.

Productividad en el texto (IV): seleccionar texto

Teclas de navegación

Teclas de navegación

Cuando empezamos a trabajar con Word, rápidamente aparecen las necesidades de copiar y pegar, o de borrar un par de palabras, o una línea o un párrafo, o dos páginas. Todo esto se puede hacer con mucha facilidad. Si estamos acostumbrados al uso del ratón, mejor, pero también con el teclado se puede ser muy preciso, y siempre contando con la tecla mayús-shift (↑).

Primero con el ratón:
1 clic: sitúa el cursor.
2 clic: resalta la palabra.
3 clic: selecciona el párrafo.
4 clic: vuelve a seleccionar solo la palabra.

Con el ratón puedes también hacer clic y arrastrar para seleccionar una parte extensa del texto, pero hay que tener mucho cuidado de no desplazar lo seleccionado, y de incluir únicamente lo que necesitamos. Por eso, para ser más preciso, el método que propongo es hacer clic en el inicio del texto que queremos resaltar, pulsar mayús-shift (↑) y hacer el segundo clic en el final de lo que queremos resaltar. Mientras se tiene pulsada la tecla mayús-shift (↑) se puede mover la barra de desplazamiento vertical. Si probamos, con mayús-shift pulsado y las teclas de navegación también se selecciona con precisión una línea completa (tecla fucsia) o una página (tecla amarilla). Puedes comprobarlo.

Con el atajo cmd+(A) seleccionas todo el documento (en Windows, Ctrl+(E) hace lo mismo). Y siguiendo con Windows, hay otra opción que en Mac no he encontrado, que es lo que permite hacer F8. Con esa tecla se activa el denominado modo extendido, de manera que para salir de él es necesario volver a pulsar F8. En el modo extendido, dos clics en diferentes puntos del texto hacen selección, sin más teclas ni movimientos raros. Es interesante probarlo antes de usarlo en un documento importante.

En una tabla, situar el cursor del ratón sobre la línea exterior nos permitirá resaltar la fila o columna completa deseada cuando se visualice en forma de flecha negra gruesa, al pasar por encima de la línea. La tecla tabulador (sobre el bloqueo de mayúsculas) también nos será muy útil, pues sirve para seleccionar el contenido de la celda situada en la siguiente columna.

En el próximo post, los atajos de teclado que nos ahorrarán unos minutos al día, que serán horas al mes.

Productividad en el texto (III): Moverse por el documento

Teclas de navegación - MAC

Teclas de navegación en un teclado Mac

Hoy quiero comenzar por la definición del problema, debido a las dudas e inexactitudes que he visto que genera la productividad. La productividad es la producción por hora trabajada, o más exactamente, el valor agregado (lo que vendo menos lo que compro) por hora trabajada. Una vez definido el alcance de la palabra, hay que saber qué hacer para incrementar la tan cacareada productividad. Hay varias formas: Tener o desarrollar un conocimiento superior al que existe de media entre los competidores (conocer formas de realizar el trabajo con al menos la misma eficacia y eficiencia y en menos tiempo), o crear herramientas nuevas que permitan reducir tiempos o errores. Otra forma es invertir en tecnología, invertir en formación: con un ordenador de hace diez años no se trabaja del mismo modo que con lo último -o lo penúltimo, que tampoco hace falta pagar un dinero que no se tiene por algo que en tres meses costará la mitad- que ha salido al mercado.

“La herramienta más poderosa para conseguir aumentos de productividad a largo plazo es la inversión de capital por empleado”, ya sea en formación o en tecnología. Por mi parte, para incrementar la productividad trabajando con textos, me parece fundamental que la persona que tiene que pelearse con el procesador de textos a diario tenga un ordenador mínimamente decente (no me vale eso de “para documentos de texto tenemos un G3 de 1999 que funciona más que de sobra”, porque eso es una tortura, no un trabajo) y unos mínimos conocimientos para moverse por el documento y hacer selecciones de caracteres, palabras líneas, párrafos, páginas o del documento completo.

Empezando por el principio: Moverse en Word
Quiero dejar claro que soy usuario de Mac, de modo que es posible que algunos atajos no funcionen igual que en Windows, pero la opción existe, aunque cambie las teclas.

A continuación, las teclas para mover el cursor en Word: por la línea, carácter por carácter, o una línea arriba, una línea abajo: esas flechas que caen bajo la mano derecha en el teclado. Por cada pulsación, un avance o retroceso. Este movimiento se puede modificar pulsando simultáneamente la tecla, lo que se llama atajos de teclado.
Alt + flecha derecha: mueve el cursor hasta el inicio de la palabra siguiente. Si has llegado al final de la línea con este atajo de teclado, sabrás volver al inicio (Prometo no repetir el procedimiento de vuelta).
Alt + flecha abajo: Inicio del párrafo siguiente.
Comando + flecha derecha: final de la línea.
Comando + flecha abajo: final del párrafo.

En el teclado, por encima de los botones de las cuatro flechas tenemos un grupo de seis teclas. En la imagen he dejado sin sombrear lo que se denomina el grupo de teclas de navegación. Las que he coloreado funcionan de la siguiente manera:
Teclas cián y magenta hacen lo mismo que el atajo de teclado [comando + flecha izquierda/derecha]
Teclas verde y amarilla: Permiten desplazar el cursor en vertical con avances indeterminados, pero aproximadamente con dos pulsaciones se pasa la página completa.
Los atajos también funcionan con estas teclas:
[Alt + inicio (cián)/ final (magenta)] nos lleva a la primera línea de la primera o última página del documento con una sola pulsación.
[Comando + avanzar (amarillo)/retroceder(verde) página] nos lleva a la primera línea de la página siguiente/anterior.

Para un movimiento menos preciso, pero más rápido, en la ventana del documento Word tenemos una barra de desplazamiento vertical (a la derecha) que nos permitirá una visión aproximada de la longitud del documento. Existen dos botones que nos trasladarán al inicio o final del documento con una sola pulsación mediante el ratón. En la base de la ventana hay otra barra de desplazamiento horizontal para moverse por la página cuando su ancho exceda el de la pantalla.

En el próximo post, trataré de explicar la selección en Word de caracteres, palabras, párrafos, documentos completos.

Maquetar con páginas maestras en Word

Procesador de textos. Maquetación profesional se hace con otros programas

Procesador de textos

En los programas profesionales de maquetación, se puede crear una página maestra en la que se repiten guías, números de página y todos los elementos que se han de repetir en diferentes páginas, como los nombres de la sección de una revista. En los documentos InDesign o QuarkXpress se pueden crear múltiples páginas maqueta, mientras que en Word no he visto más opciones que una. Algunas empresas actualmente están exigiendo la maquetación de algunos de sus documentos en Word, porque no necesitan un acabado profesional para imprimir su documento, no les hace falta quedar bien, porque con salir del paso por una vez puede ser suficiente; si lo necesitan, recomiendo buscar a un profesional que haga la maquetación y el arte final para imprenta, si es que la calidad es importante para esa empresa. Si no lo es, se plantea el problema para el que recibe las órdenes. Como no está a la vista, voy a explicar cómo se crean páginas maestras en Word 2011 para Mac.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las páginas maestras no deben contener texto que no se vaya a repetir en todas las páginas.

Hay que abrir un documento y, en el menú Ver, se hace clic en “Diseño de publicaciones”, y en la esquina inferior derecha aparece la pestaña “Páginas principales”, que es la denominación para las páginas maqueta. Una vez ahí, podemos hacer clic en encabezado, por ejemplo, y aplicar una página diferente para pares e impares (activando la correspondiente casilla de verificación). Para volver al documento a editar hay que cambiar a la pestaña de al lado (“Todo el contenido”). Entonces se cierra la página maestra y aparece la página normal. Ya se puede seguir editando.

Productividad en el texto (II): vistas en Word

vistas de la ventana documento Word

Algunas vistas de la ventana de documento Word (clic para ampliar).

El programa Word me parece cada semana más sorprendente, porque de entre todos los que lo abrimos a diario no hay ni un 5% de usuarios que lo maneje ni al 50%. Son muy numerosas las opciones que nos ayudan a sacar más tiempo, muchas están ocultas tras laberintos de herramientas, menús y ventanas emergentes, pero otras están al alcance del cursor con sólo abrir el programa, y esas sí deberíamos conocerlas, porque pueden venir muy bien en algunas ocasiones, y no sabemos lo que Word puede hacer por nosotros. Todas las vistas tienen características comunes (mostrar [caracteres] invisibles, activado en el ejemplo), pero otras las hacen especiales.

Repasando, la línea inferior a la izquierda aglutina en pequeños botones las vistas posibles:

Primer botón “vista borrador”: Es como la máquina de escribir pero con papel continuo y en pantalla.

Tercer botón “vista diseño de publicaciones”: muestra el tamaño de los márgenes en la página, y pone color a la mesa de trabajo.

Cuarto botón “vista diseño de impresión”: Junto con la vista borrador, es la más habitual en nuestros monitores.

Quinto botón “vista diseño de bloc de notas”: Ofrece la posibilidad de crear secciones de un documento.

El segundo botón no lo he contado por el momento porque es un desconocido que merece atención: es la vista esquema.

Vista esquema con el desplegable de niveles (clic para ampliar).

Activamos la vista esquema con el segundo botón, en el límite inferior izquierdo. En ese momento el documento muestra una vista completamente diferente de las demás vistas. No es recomendable mandar a imprimir el documento en esta vista, porque no se puede asegurar que vayamos a imprimir lo que se ve en pantalla, algo que sí ocurre en, por ejemplo, la vista “diseño de impresión”.

La vista esquema tiene algunas funcionalidades que para algunos documentos son muy valiosas. En este caso, el texto de la Constitución Española es el ejemplo que he tomado para mostrar la utilidad principal de la vista esquema. El artículo 53 y el artículo 54 pertenecen al nivel 3, y presentan las dos vistas posibles: el 53 está “comprimido” y el 54 está “expandido”. Esta utilidad permite que la información se presente en niveles en esta vista, pudiendo comprobar si la aplicación de los estilos es correcta, si cada epígrafe se encuentra en el nivel que le corresponde, y haciendo más sencillo y preciso el desplazamiento del cursor por el documento y la corrección del mismo. Como se puede observar, conforme se incrementa el nivel, más hacia la derecha aparece. Así, se puede confirmar que el CAPÍTULO QUINTO tiene asignado el nivel 1, De la suspensión de los derechos y libertades el nivel 2, y los artículos ocupan el nivel 3.

Si abrimos el mapa del documento (Menú Ver > Barra lateral > Panel de mapa de documento), veremos el esquema de la información a la izquierda, y todo el documento se nos mostrará como en la imagen, sin que se produzcan cambios no deseados en el texto.

Gracias al mapa del documento podemos ver en poco tiempo si todo está en su sitio y, en este caso, no es así: los estilos no están bien aplicados, hay epígrafes fuera de su nivel… Por suerte, se tarda menos de cinco minutos en corregirlo, y que el documento quede así:

Documento con correcciones (clic para ampliar).

Los botones con las flechas verdes que hay debajo del indicador del nivel facilitan el cambio de un nivel a otro con solo seleccionar en el mapa del documento la línea deseada. Con unos cuantos clics queda todo el documento en orden. Para cambiar a negrita los títulos, se aplica el estilo (Título 1 en este caso), pero con cuidado: si seleccionas todo el nivel estás cambiando lo que contiene, incluido el texto de niveles inferiores. Para este tipo de cambios sí conviene tener desplegado todo el texto. Revisa que los estilos estén bien aplicados y ya está.

¿No te parece interesante? Si todavía no lo ves así, próximamente intentaré que se vea con más claridad la magnitud del descubrimiento de la vista esquema y del mapa del documento.